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Un legado familiar desde el siglo XVII

La finca Jean Fournier, situada en Marsannay-la-Côte, tiene sus orígenes a principios del siglo XVII, bajo el reinado de Luis XIII, lo que la convierte en una de las propiedades más antiguas de la región. Desde su fundación, la finca ha permanecido en manos de la familia Fournier, transmitiendo de generación en generación un saber hacer vitícola único y un profundo apego a los terruños de la Côte de Nuits.

Una transición hacia la agricultura ecológica

A partir de 2001, Laurent Fournier, hijo de Jean, toma las riendas de la finca con una visión decididamente orientada al respeto del medio ambiente. Inicia entonces la conversión de los viñedos a la agricultura ecológica, obteniendo la certificación Ecocert en 2008. Esta iniciativa refleja su compromiso con la preservación de la biodiversidad y con la producción de vinos que expresen auténticamente el terruño, sin el uso de productos químicos sintéticos.

Parcelas emblemáticas y variedades de uva poco comunes

La finca se extiende sobre 16,5 hectáreas, plantadas principalmente con Pinot Noir, con viñas de entre 20 y 70 años. Entre las particularidades del viñedo, destaca una pequeña parcela de Aligoté de más de 80 años, lo que da testimonio de la importancia que se concede a las variedades tradicionales de la región. Además, Laurent Fournier cultiva variedades menos comunes, como el Pinot Blanc y el Pinot Beurot (Pinot Gris), lo que contribuye a la diversidad y riqueza de su gama de vinos.

Una vinificación que aúna tradición y modernidad

Fiel a un enfoque no intervencionista, Laurent Fournier da prioridad a métodos de vinificación que respetan la integridad de la uva. La vendimia se realiza manualmente, seguida de una rigurosa selección para conservar únicamente los frutos de la mejor calidad. Las fermentaciones se llevan a cabo con levaduras autóctonas, y los vinos se crían durante tres años en barricas de 25 a 50 hectolitros, lo que permite a las cuvées desarrollar complejidad y profundidad al tiempo que conservan su frescura característica.

Vinos que reflejan la pureza y la finura del terruño

Los vinos de la Bodega Jean Fournier son reconocidos por su pureza, su finura y su capacidad de guarda. Cada cuvée es un fiel reflejo de su terruño, ofreciendo aromas precisos y una textura sedosa. Ya sea el Marsannay tinto «Clos du Roy», con notas de frutos negros y especias, o el Borgoña Blanco «Origines», con aromas de cítricos y flores blancas, cada vino invita a un descubrimiento sensorial único, testimonio del compromiso de la bodega con la excelencia y la autenticidad.