Almacenamiento de vinos

Las reglas de oro para conservar el vino, clasificadas por orden de prioridad:

Paso 1

La temperatura del local

La temperatura del local debe estar entre 10 y 16 °C. No importa mucho si la temperatura es baja o alta dentro de este rango, aunque la temperatura ideal es de 12 °C. Lo importante es evitar las variaciones de temperatura: no las variaciones estacionales lentas, sino sobre todo las variaciones diarias. Es mejor una bodega cálida (sin superar los 17 °C), pero con una temperatura estable, que una bodega que pasa de 12 °C por la noche a 16 °C durante el día; en una bodega así, el vino se estropea rápidamente.

Paso 2

La higrometría del local

Como mínimo un 70 %; por debajo del 60 %, los tapones se secan y dejan pasar el aire.

Paso 3

La iluminación del local

Los vinos (más los blancos que los tintos) temen la luz. Esta actúa como catalizador de ciertas reacciones químicas que descomponen los colorantes. Las luces muy actínicas, como las de neón, son las más nocivas. El vidrio tintado de la botella garantiza una mejor conservación.

Paso 4

Ausencia de vibraciones

A este respecto, cabe señalar que el ruido es fuente de vibraciones. También hay que tener cuidado con las frecuentes vibraciones del metro en los sótanos de París.

Paso 5

Ausencia de olor (fioule, frutas, etc.)

Los olores pueden filtrarse a través del tapón...

Las condiciones anteriores se refieren al local. En cuanto a las botellas, es evidente que deben permanecer tumbadas, a fin de garantizar que el corcho mantenga la humedad necesaria para cumplir su función. Una buena solución para todos aquellos que no pueden cumplir todas estas condiciones es la compra de una vinoteca. Cada vez más sofisticadas, son ideales para conservar el vino en apartamentos o casas que no disponen de bodegas adecuadas para una buena conservación del vino.

Fuente: La planète Vin y Version Vin