Chambertin 2022
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Chambertin 2021
Un legado familiar desde el siglo XIX
La finca Tortochot, situada en Gevrey-Chambertin, es un viñedo familiar cuyos orígenes se remontan al siglo XIX. Fundada por Paul Tortochot en la Place des Marronniers, la finca está dirigida hoy en día por su bisnieta, Chantal Tortochot. Apasionada y licenciada en enología, Chantal representa la cuarta generación de viticultores, perpetuando la tradición familiar con una visión moderna y respetuosa con el medio ambiente.
Terruños prestigiosos en la Côte de Nuits
La finca se extiende sobre unas 12 hectáreas, repartidas en una decena de parcelas que abarcan desde denominaciones regionales hasta los famosos Grands Crus. Entre estas parcelas figuran nombres ilustres como Clos de Vougeot, Charmes-Chambertin y Mazis-Chambertin. Esta diversidad de terruños permite a la finca Tortochot producir vinos que reflejan fielmente la riqueza y la complejidad de los suelos de Borgoña.
Viticultura ecológica y sostenible
Comprometido con un enfoque respetuoso con el medio ambiente, el Domaine Tortochot cuenta con la certificación ecológica desde 2013. Los viñedos se cultivan sin productos químicos, dando prioridad a métodos naturales para preservar la biodiversidad y la salud de los suelos. La vendimia se realiza manualmente, lo que garantiza una selección rigurosa de las uvas y una calidad óptima de los vinos producidos.
Vinos auténticos y elegantes
La filosofía de la bodega es producir vinos que expresen plenamente el carácter único de cada parcela. Las uvas se despalillan por completo y la vinificación se lleva a cabo con levaduras autóctonas, seguida de una crianza en barricas de roble francés. Los Grands Crus se benefician de barricas 100 % nuevas, los Premiers Crus de un 50 % de barricas nuevas y los vinos de pueblo de un 25 %. Este enfoque permite elaborar vinos elegantes, complejos y representativos de su terruño.
Reconocimiento internacional
Los vinos de la Bodega Tortochot son apreciados por los aficionados y los críticos de todo el mundo por su pureza, su equilibrio y su potencial de guarda. Cada botella refleja el saber hacer transmitido de generación en generación y el compromiso constante de la bodega con la excelencia y la autenticidad de los vinos de Borgoña.