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Un legado familiar en el corazón de Borgoña

La bodega Sylvie Esmonin, situada en Gevrey-Chambertin, está profundamente arraigada en la historia vitivinícola de Borgoña. Fundada por Michel Esmonin, la bodega pasó a manos de su hija Sylvie en 1990, tras cursar estudios de enología en Dijon y adquirir experiencia como consultora. Desde su regreso, Sylvie se ha propuesto embotellar la totalidad de la producción bajo el nombre familiar, marcando una nueva era para la finca.

Un prestigioso viñedo de 7,8 hectáreas

La finca se extiende sobre 7,8 hectáreas, incluyendo parcelas emblemáticas como:

  • Gevrey-Chambertin Clos Saint-Jacques 1er Cru: 1,7 hectáreas situadas justo detrás de la casa familiar, consideradas como uno de los mejores premiers crus de la denominación.
  • Gevrey-Chambertin: 4,4 hectáreas repartidas en varias parcelas, que ofrecen una diversidad de terruños y perfiles aromáticos.
  • Volnay-Santenots: 0,2 hectáreas situadas en la Côte de Beaune, que aportan un toque diferente a la gama.

La mayoría de los viñedos son viejos, plantados por el abuelo y el padre de Sylvie, lo que confiere a los vinos una profundidad y una complejidad notables.

Una viticultura ecológica y respetuosa

Comprometida con un enfoque sostenible, Sylvie Esmonin practica la viticultura ecológica desde hace más de 20 años, aunque no cuenta con certificación. Da prioridad a las intervenciones manuales y limita el uso de productos químicos, favoreciendo así la biodiversidad y la salud de los suelos. Esta filosofía se refleja en vinos auténticos, verdaderas expresiones de sus terruños.

Métodos de vinificación que combinan tradición e innovación

En la bodega, Sylvie adopta un enfoque flexible, adaptando el despalillado en función de las cuvées y las añadas. Por ejemplo, el Bourgogne Rouge suele despalillarse en un 90 %, mientras que el Clos Saint-Jacques puede incluir hasta un 70 % de racimos enteros. Las fermentaciones se llevan a cabo en cubas de madera abiertas, seguidas de una crianza en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva que varía según las añadas, llegando al 75 % en el caso del Clos Saint-Jacques. Esta combinación de técnicas tradicionales y modernas permite producir vinos equilibrados, que reflejan fielmente su origen.

Vinos reconocidos por su finura y su potencial de guarda

Los vinos de la Bodega Sylvie Esmonin son apreciados por su elegancia, su estructura y su capacidad para envejecer con gracia. El Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes destaca por su profundidad y complejidad, mientras que el Clos Saint-Jacques se compara a menudo con un grand cru debido a su finura y su persistencia en boca. Estos vinos, presentes en las mesas de los gastrónomos y en las bodegas de los coleccionistas, dan testimonio del saber hacer y la pasión que animan la finca.