Una bodega emblemática en el corazón de Meursault

La bodega Roulot está establecida en Meursault desde finales del siglo XVIII, pero fue bajo el impulso de Jean-Marc Roulot, viticultor y actor, cuando la casa alcanzó renombre internacional. Esta bodega familiar encarna hoy un estilo de una pureza excepcional, que combina la tradición borgoñona con la exigencia contemporánea. Se extiende sobre unas quince hectáreas, dedicadas exclusivamente a denominaciones de origen de vinos blancos.

Un trabajo riguroso y comprometido en el viñedo

La finca se gestiona según los principios de la agricultura ecológica certificada. Los suelos se labran, el cubrimiento vegetal es natural y los tratamientos son exclusivamente de origen ecológico. Cada parcela se observa con atención para respetar los ritmos naturales y reforzar la expresión del terruño. Los rendimientos se limitan deliberadamente para favorecer la concentración y la tensión.

Vinificaciones precisas, al servicio del terruño

En bodega, las vinificaciones son poco intervencionistas. Las fermentaciones son largas, los removidos son escasos o inexistentes, y la crianza se realiza en barricas, con una proporción mesurada de madera nueva. Cada cuvée se vinifica y se cría por separado, para revelar la personalidad de cada clima. El estilo Roulot se caracteriza por la rectitud, la finura, la energía y una mineralidad cristalina.

Un mosaico de terruños de Meursault

La Bodega Roulot produce una amplia gama de Meursaults village y premiers crus: Les Tessons, Les Vireuils, Les Charmes, Les Perrières, entre otros. Cada vino ofrece una interpretación precisa del terruño, con un estilo depurado y vibrante. Estas cuvées son muy apreciadas por su excepcional potencial de guarda y su capacidad para evolucionar con elegancia.

Una finca de culto con vinos raros y codiciados

Buscada en todo el mundo, la Domaine Roulot se ha convertido en un icono de los grandes blancos de Borgoña. Su rigurosa filosofía, su apego a lo vivo y su transparencia la convierten en un modelo en la región. Los vinos, producidos en pequeñas cantidades, se encuentran hoy entre los más apreciados y respetados de la Côte de Beaune.