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La Maison Drémont-Marroy, situada en Charly-sur-Marne, en el valle del Marne, es fruto de una pasión transmitida a lo largo de varias generaciones. En 1955, la familia Drémont comercializó su primera botella de champán con su propio nombre, marcando así el inicio de una aventura dedicada a la elaboración de champanes auténticos y respetuosos con su terruño.
Los viñedos de la casa se extienden a lo largo de 7,5 hectáreas, plantadas principalmente por los padres de la generación actual. Estas parcelas se benefician de un clima continental fresco y de suelos compuestos por creta, caliza y arcilla, lo que confiere a las uvas una mineralidad y una complejidad notables. Esta combinación única de factores naturales se refleja en cada cuvée producida por Drémont-Marroy.
Consciente de la importancia de preservar el medio ambiente y la biodiversidad, la familia Drémont-Marroy se compromete con las prácticas de viticultura ecológica. El trabajo del suelo se realiza con esmero, incluyendo el cubrimiento vegetal entre las hileras y el arado bajo las cepas. Algunas parcelas se trabajan incluso con un caballo de tiro de raza boulonnaise, una especie originaria del norte de Picardía y hoy en día en peligro de extinción, lo que demuestra el apego de la casa a los métodos tradicionales y sostenibles.
La casa ofrece una gama de champanes que reflejan fielmente el carácter de su terruño. Entre ellos, el Blanc de Méandre, un Extra Brut elaborado a partir de Chardonnay, destaca por su frescura y pureza. El Noir de Méandre, elaborado principalmente con Pinot Noir, ofrece una estructura robusta y una notable profundidad aromática. Cada cuvée es el resultado de una minuciosa vinificación por parcelas, lo que permite que cada lote revele su propia identidad.
En su constante búsqueda de la excelencia, la Maison Drémont-Marroy ha colaborado con el reputado viticultor Frédéric Savart para crear la cuvée Éphémère 018. Este Grand Cru Blanc de Blancs de 2018 procede de viñas viejas de Chardonnay situadas en los pueblos de Avize, Cramant y Oger. Con un dosage mínimo de 2 g/l, esta cuvée destaca por una mineralidad pronunciada, fiel reflejo de su terruño de origen.