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Una historia familiar arraigada en Meursault

La finca Morey-Blanc tiene sus orígenes en el siglo XVI, con presencia familiar en Meursault desde 1793. En 1971, Pierre Morey fundó la bodega que lleva su nombre, perpetuando así una tradición vitivinícola secular. Junto a su hija Anne, cogestora, cultiva con pasión viñedos repartidos en 10 hectáreas, situados principalmente en Meursault, Monthelie, Pommard y Puligny-Montrachet.

Un compromiso con la biodinámica

Desde 1997, la bodega adopta las prácticas de la biodinámica, certificadas por Biodyvin, tras una conversión a la agricultura ecológica en 1992. Este enfoque holístico tiene como objetivo reforzar el equilibrio natural de la vid y el suelo, favoreciendo así la expresión auténtica de los terruños en cada cuvée. Los tratamientos son limitados y las intervenciones respetuosas con el medio ambiente, lo que refleja un profundo respeto por la naturaleza y el patrimonio vitícola.

Terruños excepcionales

El viñedo de la finca Morey-Blanc se extiende por prestigiosas parcelas, que incluyen denominaciones de origen de renombre como Meursault, Puligny-Montrachet, Monthelie y Pommard. Entre los crus emblemáticos se encuentran el Meursault Premier Cru Perrières, el Pommard Premier Cru Les Grands Epenots y el Volnay Premier Cru Santenots. Cada parcela se trabaja con especial atención para revelar las características únicas de su terruño.

Una vinificación que combina tradición y precisión

La vinificación en la finca respeta los métodos tradicionales de Borgoña, al tiempo que integra técnicas modernas para realzar la calidad de los vinos. Las uvas se vendimian a mano, se fermentan con levaduras autóctonas y los vinos se crían en barricas de roble durante un periodo que oscila entre los 12 y los 20 meses. Este meticuloso enfoque permite producir vinos equilibrados, elegantes y con un gran potencial de guarda.

Reconocimiento internacional

Los vinos de la finca Morey-Blanc son apreciados tanto en Francia como en el extranjero por su pureza, su finura y su capacidad para reflejar fielmente la expresión de sus terruños de origen. Este compromiso con la excelencia y el respeto por la tradición borgoñona convierte a la finca en una referencia ineludible para los amantes de los grandes vinos.