Una casa histórica fundada en el corazón de Ispoure
La Maison Brana, fundada en 1897 y retomada por Étienne Brana en la década de 1970, está situada en Ispoure, a las puertas de Saint-Jean-Pied-de-Port, en el corazón del País Vasco. Es uno de los pilares de la destilación artesanal francesa, reconocida por la pureza y la finura de sus aguardientes de frutas, pero también por sus innovaciones en materia de bebidas espirituosas, especialmente la ginebra y los licores.
Una destilación artesanal respetuosa con la fruta
Los aguardientes Brana se elaboran exclusivamente a partir de fruta fresca, recolectada en su punto óptimo de maduración, procedente a menudo de huertos familiares. Cada fruta se destila con precisión en pequeños alambiques de cobre, siguiendo métodos lentos y tradicionales, con el fin de extraer toda su riqueza aromática. El famoso aguardiente de pera Williams encarna esta exigencia: límpido, expresivo y de gran pureza.
El saber hacer del vasco en una botella
Más allá de los aguardientes, Étienne Brana ha sabido extender su saber hacer a otras expresiones del terruño: licores finos (como el de endrina silvestre o el de frambuesa), una ginebra vasca emblemática elaborada con botánicos locales, pero también cuvées de vino de la denominación Irouléguy, procedentes de viñedos cultivados de forma biodinámica. Una visión completa y exigente, al servicio del sabor.
Una identidad fuerte entre tradición y modernidad
En Brana, el arraigo vasco se percibe tanto en los productos como en la estética de las botellas: elegantes, precisas, siempre evocadoras. La alianza entre la tradición artesanal, el respeto por la fruta y la curiosidad creativa da lugar a licores vivos, expresivos y a menudo galardonados, que seducen a aficionados, cocteleros y chefs de todo el mundo.
Una casa familiar orientada hacia el futuro
Hoy en día, el relevo lo lleva la hija de Étienne, Martine Brana, quien perpetúa esta filosofía de rigor y excelencia. La Maison Brana sigue siendo independiente, fiel a su identidad artesanal, y continúa innovando al tiempo que preserva la nobleza de sus orígenes. Cada botella encarna lo más sincero y luminoso del País Vasco.