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Una bodega nacida de la pasión por Borgoña

La finca Triennes nació en 1989 de la unión de dos viticultores borgoñones de renombre, Jacques Seysses (Domaine Dujac) y Aubert de Villaine (Domaine de la Romanée-Conti). Seducidos por el terruño de la Provenza, se propusieron revelar su potencial aplicando los conocimientos adquiridos en Borgoña. Hoy en día, Triennes es reconocida por sus vinos elegantes y equilibrados, fruto de una viticultura ecológica.

Un terruño de altura bañado por el sol

Situado a unos 400 metros de altitud, en las colinas del Var, el viñedo de Triennes disfruta de un clima mediterráneo templado por la influencia de los relieves circundantes. Los suelos arcilloso-calcáreos, similares a los de Borgoña, aportan mineralidad y finura a los vinos. Esta combinación de frescura y sol favorece una maduración lenta de las uvas, lo que permite preservar la acidez natural y obtener vinos equilibrados y aromáticos.

Agricultura ecológica y sostenible

Desde hace varios años, la finca está inmersa en un proceso de conversión a la agricultura ecológica, dando prioridad a prácticas respetuosas con el medio ambiente. Los viñedos se cultivan sin herbicidas ni pesticidas, y la vendimia se realiza a mano para garantizar una calidad óptima de las uvas. Este enfoque permite expresar plenamente el carácter del terruño en cada cuvée.

Cuvées emblemáticas que combinan finura y frescura

Triennes es especialmente famoso por su rosado, un vino delicado y refrescante con aromas de frutos rojos y cítricos. Los blancos, elaborados con Viognier y Chardonnay, seducen por su pureza y elegancia, mientras que los tintos, elaborados con Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot, ofrecen una bella estructura y una complejidad aromática que recuerda a los grandes vinos de Borgoña.

Triennes, una firma única en Provenza

Gracias a la experiencia de sus fundadores y a su compromiso con la viticultura sostenible, Triennes se ha consolidado como una bodega imprescindible en Provenza. Sus vinos, apreciados por su frescura y equilibrio, están presentes en las grandes mesas y seducen a los amantes del vino en busca de autenticidad. Degustar un vino de Triennes es saborear el encuentro entre la elegancia de Borgoña y la generosidad provenzal.