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Cognac Petite Champagne 1970
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Cognac Petite Champagne 1972
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Cognac Petite Champagne 1975
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Cognac Petite Champagne 1977
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Cognac Petite Champagne 1978
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Cognac Petite Champagne 1979
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Cognac Petite Champagne 1980
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Cognac Petite Champagne 1990
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Cognac Petite Champagne 1993
Una casa familiar con raíces que se remontan al siglo XVII
Ubicada en Angeac, en la Petite Champagne, la casa Lhéraud perpetúa una tradición vitivinícola y destiladora desde 1680. Transmitida de generación en generación, hoy en día está dirigida por la familia Lhéraud con pasión y exigencia. Este saber hacer, forjado a lo largo del tiempo, se plasma en coñacs de una integridad excepcional, criados in situ en las bodegas históricas de la finca.
Cognacs de origen, sin mezclas
Una de las singularidades de la casa es su especialización en coñacs de añada. A diferencia de las prácticas de mezcla, cada cuvée de añada de Lhéraud procede de una sola añada, envejecida sin interrupción. Este enfoque permite revelar la pureza del tiempo y del terruño. La finca controla todas las etapas, desde la viña hasta el embotellado, sin colorantes ni azúcares añadidos.
Una destilación tradicional sobre lías
Los vinos base se destilan con sus lías, en pequeños alambiques de cobre de Charente. Este método, más exigente, permite obtener aguardientes más ricos y aromáticos. Las barricas utilizadas para la crianza son de roble de Limousin o de Tronçais, seleccionadas por su finura y su capacidad para estructurar el coñac sin enmascarar su personalidad.
Una gama de coñacs expresivos y excepcionales
La casa Lhéraud ofrece coñacs de gran personalidad, que van desde los VSOP y XO hasta las añadas más excepcionales del siglo XX, conservadas en condiciones ideales. Cada botella está numerada y, a menudo, se presenta en un elegante frasco, lo que subraya el carácter único de estos aguardientes de guarda. El estilo Lhéraud prima la elegancia, la franqueza y la complejidad natural.
Una firma artesanal reconocida en todo el mundo
Respetada por aficionados y conocedores, la casa Lhéraud se distribuye en numerosos países, al tiempo que conserva una producción artesanal y confidencial. Encarna una visión sincera y exigente del coñac, basada en la autenticidad de la añada, la paciencia y el respeto por el terruño. Una visita imprescindible para los amantes de los coñacs con carácter y de origen.